miércoles, 21 de noviembre de 2012

Ha nacido una izquierda más...



Exceso de confianza o acertado cálculo de las posibilidades electorales, es difícil aún poder dar un juicio acerca del nuevo proceso de división dentro de la izquierda, lo que es factible encontrar ya es una gran dificultad par unificar los criterios, entre una vieja tradición acostumbrada ya a las derrotas y un pragmatismo que parece tener poco que ver con la primera.

Un claro ejemplo del problema que habrá de enfrentar el naciente partido se dio cuando su líder moral tuvo la nada ecléctica idea de invitar tanto a un representante del gobierno estadounidense y a uno del gobierno cubano; lo que despertó protestas a través de la frío-bélica consigna de ¡Cuba sí, yanquis no! Seguramente los más veteranos seguidores la traen tatuada en el alma, mientras que los demás simplemente se dejaron llevar.

Para tratar de amorosamente remediar la afrenta a los invitados de lujo, Andrés Manuel López Obrador pidió que se le brindara un aplauso a los representantes del vecino del norte, no vaya a ser que piensen que la izquierda no puede gobernar en México sin portarse servil al Gran Hermano. Petición (o exigencia) a la que el cuórum acabó cediendo.


Más allá de lo chusco que pueda parecer el episodio, demuestra un intento del dos veces candidato a la presidencia de la República de ponerse por encima de cualquier ideología, incluso por encima de una situación que ha marcado la historia de toda América Latina, pues la Revolución Cubana no es un evento menor, mucho menos las sanciones que Estados Unidos le han aplicado a la isla desde entonces.

Además demuestra que hay una clara contradicción entre los integrantes de su naciente movimiento. Así como se puede encontrar a una persona de avanzada edad que asegura haber participado en movilizaciones desde antes del 68, ser fundador del PRD y ahora de Morena; se puede encontrar al político que ya está acostumbrado a recibir un sueldo de esa labor o el joven que busca insertarse en la política como mercado laboral.

Y aunque su líder asegure que este nuevo partido nace puro e inmaculado, con una moral totalmente pulcra, el hecho de que intente congraciarse con los poderosos, para ver si así la próxima vez prefieren invertir en su movimiento, da cuenta de que los medios de los que piensan valerse no son los más adecuados a sus supuestos fines y por ello ya existe el germen de la inmoralidad, si es que el problema fuera moral.

Decir que el fin justifica los medios es hacer más de lo que ya los otros políticos han hecho, pero además la historia del movimiento lopezobradorista ha mostrado que no han tenido la capacidad de ser tan duchos como ellos se imaginan, recordemos la arenga de: “acepten todo lo que les den, pero no voten por ellos”.

La máxima de “el poder corrompe” invita a la inmovilidad social, el poder corrompe cuando está aglutinado en unas cuantas manos, porque ya estaba corrompido de raíz. Por ello es necesario que haya un proyecto y ese proyecto debe descansar en una formación, formación que, por lo menos ahora (y al parecer de quien esto escribe), no tienen muy clara, quienes fundan este nuevo movimiento.

Francisco Lemus 

Artículo Publicado en el Periódico Cambio de Michoacán el 21 de Noviembre de 2012