Después de su gran victoria sobre el Filipino Manny Pacquiao, Juan Manuel Marquez dedicó su triunfo al "nuevo presidente de México" Enrique Peña Nieto. Después de ello, en una conferencia de prensa Juan Manuel "Dinamita" Marquez declaro su simpatía para el presidente y la razón por la que dio su apoyo a EPN y no a AMLO, ya que consideraba que el ultimo en caso de ganar nos llevaría al "socialismo" y sería un presidente como Hugo Chavez.
Por supuesto, Juan Manuel Marquez se encuentra en su total derecho de dedicar sus victorias a quien quiera aunque cause molestia a algunos. De igual forma cualquiera tiene derecho a decir lo piensa, para ello existe la libertad de expresión que tanto ha costado. El objetivo de esta publicación no es en ningún sentido el tratar de callar al gran campeón mexicano ni desacreditar sus declaraciones por el simple hecho de ser boxeador, como lo hacen algunos "socialistas de izquierda" con declaraciones como "¿que ideología se puede esperar de alguien que se gana la vida golpeando a los demás?".
Sin embargo, podría plantearse que la idea que motivó el desencanto de JM Márquez es una concepción generalizada de gran parte de la población en México sobre lo que representaría para nuestro país el que un gobierno de izquierda llegara al poder. Causa terror el solamente pensar lo que "un presidente como Hugo Chavez" podría hacer con México, un país con tanta riqueza y que aparentemente lo único que lo frena del desarrollo es la apatía nacional.
De hecho, nos han enseñado tanto lo que supuestamente sería un gobierno de izquierda que prácticamente hemos olvidado lo que en realidad representa un gobierno de derecha. A mas 200 años de vida independiente, México no ha logrado superar las barreras de la pobreza, romper los esquemas de corrupción ni detener los enormes saqueos que se producen en el país. Como plantea Emilio Arellano en su libro "La Nueva República", las condiciones del obrero mexicano siguen siendo, en términos generales, iguales a las que se tenían antes de la independencia, solo a diferencia de que ahora existe mayor tecnología y no precisamente en beneficio de la clase trabajadora del país.
Sin duda, la política nacional se ha caracterizado en las ultimas décadas por las marcadas acciones de apertura comercial, adelgazamiento del estado, redefinición en materia de derechos laborales, reformas educativas, modificaciones de las funciones y responsabilidades del Estado, etc, lo que ha derivado en el país que tenemos, con un sector agrícola casi en quiebra, instituciones con poca credibilidad, grandes empresas privadas adueñadas del patrimonio nacional y, por supuesto, pobreza, desigualdad social, impunidad y corrupción.
Se ha criticado fuertemente, incluso desde la presidencia, las acciones tomadas por diversos gobiernos latinomaericanos como la expropiación de las compañías de gas en Bolivia, petroleo en Venezuela, autonomía financiera en Argentina quien reviró contra las indicaciones del Fondo Monetario Internacional y a la vez, mediante una medida proteccionista de su economía, aumenta en un 80% los aranceles a las exportaciones del mercado automotriz mexicano.
Tanto ha cambiado la concepción de la política de izquierda, que lo que antes se celebraba en 1936 con la expropiación petrolera en México como una medida histórica a favor de los intereses propios de nación es ahora condenado por considerar que atenta contra los valores internacionales del capital. Tal es el miedo de convertir a México en el "socialismo" que se condenan las acciones que en décadas anteriores dieron a México la posibilidad de contar con autonomía energética y por supuesto, con un motor de crecimiento y desarrollo que sigue siendo hasta este momento la principal industria del país.
Sin embargo, México se encuentra lejos de llegar a radicalizarse dentro del socialismo puro como muchos plantean. Es casi imposible, esto debido a que se encuentra inmerso en un proceso de globalización plenamente definido y al que es imposible dar vuelta. Quienes piensan en ello, en la posibilidad del socialismo puro en México, desde mi perspectiva están en un error.
A su vez, valdría la pena hacer la siguiente reflexión: ¿que es peor? ¿estar en las garras de un Estado "socialista" o a la merced de uno quien enajena el futuro de México a los intereses internacionales?. Para quien no lo sabia, en el gobierno de Felipe Calderón la deuda aumento a Tres billones 567 mil 800 millones de pesos en débito interno y 123 mil 100 millones de dolares en deuda externa, alcanzando así un máximo histórico pues el país jamas había estado tan endeudado.
(http://www.jornada.unam.mx/2012/12/29/politica/002n1pol)
Así pues, aun siendo un país con políticas claramente neoliberales y en contra del "socialismo", estamos siendo condenados al esclavismo moderno, atados a una deuda histórica y condenados al subdesarrollo. Peor aun cuando quien se encuentra en el poder ejecutivo no ofrece, al menos en discurso, alguna otra salida.
Por supuesto, la izquierda institucionalizada ha fallado para México: funcionando como contrapeso político con claros intereses partidistas, ofreciéndose al mejor postor, aprovechando su condición de oposición para hacerse de motines políticos.
Por lo tanto, habrá que estar al pendiente de las nuevas reformas que se vienen en este nuevo sexenio y entender en que medida nos ayudan a superar el panorama desolador en el que vivimos o en caso contrario, nos aprieta mas el cuello.
Sergio AM
@sergioam17