viernes, 30 de agosto de 2013

Tantas reformas y el país de cabeza

De nada sirve tener en nuestro poder la más alta tecnología para desarrollar proyectos de diversa naturaleza si no contamos con una base social fuerte. De nada sirven las políticas "innovadoras" que nos proyectaran como un "país de vanguardia" si en nuestro país sufrimos problemas tan básicos como la hambruna ( ¿o no fue una de las principales banderas del gobierno de EPN, la guerra contra el hambre? ) y seguridad.

Lo que de repente olvida la sociedad (o la hacen olvidar) es que el México de hoy no es más que el resultado de las políticas y reformas a las que hemos sido objeto desde hace ya varias décadas, sobre todo en los años 90´s con la entrada del Tratado de Libre Comercio, por ejemplo. También omite recordar que dichas reformas y políticas de apertura comercial (sobre todo) han sido diseñadas e implementadas por el mismo partido que hoy tenemos en el poder.

Este mismo partido es el que hoy pretende hacernos pensar que si las cosas han salido mal en nuestro país fue a causa de una mala administración panista que solamente duró 12 años, y que nada tiene que ver el periodo de más de 70 años en el que estuvieron en la presidencia para que las cosas hayan salido tan mal que hoy sea necesario reformarlas e incluso reivindicarlas según la voluntad de personajes históricos, mismos que invocan para legitimar las reformas propuestas. 

En la publicación pasada ( http://brropnsnt.blogspot.mx/2013/08/a-falta-de-politizacion-mucho-marketing.html ) , nuestro amigo Paco J. Lemús hacia referencia a la falta de cultura política que tenemos en nuestro país y lo mucho que nos ha costado. Tan claro es esta situación para los detentadores del poder en México (lease esfera política y dueños de medios de comunicación) que es tan sencillo para ellos decidir el mensaje que como mexicanos "debemos" recibir sobre las reformas: no es necesario entenderlas, ni  discutirlas, ni si quiera comprender medianamente de que tratan, lo único que hace falta en México es tener actitud positiva, tanto como un niño corriendo felizmente con las manos llenas de petroleo o como alguien que confía que los premio nobel nos van a sacar de todo el atraso educativo que tenemos.

Así lo hacen notar las grandes campañas publicitarias, llenas de optimismo pero carentes de contenido, que prometen de nueva forma (de la misma que nos prometían cambios hace décadas) mejoras en la vida nacional en diversos ámbitos, desde una mejor educación hasta un recibo de luz menos costoso, pero que muy convenientemente omite el decirnos los comos, los procedimientos, los medios, etc.

En estos mismos anuncios y, por supuesto, en la gran oleada mediática de la que somos objeto todos los días se acusa de manera implícita y en otros de manera directa a la oposición como aquellos culpables de las fallas que han tenido los procesos políticos y económicos tan cuidadosamente diseñados como traje a la medida para México (para ellos nada tiene que ver seguir ciegamente las recomendaciones de la OCDE).

Sin embargo pregunto, ¿cuando ha existido en México una oposición tan férrea que haya detenido alguna reforma o política en las últimas décadas? El tratado de libre comercio se firmo como si nada a pesar del levantamiento del EZLN, el robo mas grande de la historia, el FOBAPROA, se llevó a cabo sin el menor titubeo, la ley ISSSTE pasó a pesar de las movilizaciones, se privatizo TELMEX, las lineas ferroviarias y todo ello sin la menor resistencia del pueblo mexicano entre muchas otras cosas.

De esa misma manera pretenden instalar las actuales propuestas de  reforma en México, sin la consulta popular de la que se supone debería de emanar. Sin embargo, el ciudadano tiene el derecho y la obligación de cuestionar todas las acciones de gobierno. ¿y como no las va a cuestionar si tenemos una reforma en telecomunicaciones que privilegia al monopolio de los medios de comunicación con la instalación de la telebancada, una reforma educativa que suena mas a reforma laboral dirigida expresamente a trabajadores de la educación y que omite cambios estructurales en la SEP, una reforma energética que contempla compartir la renta del petroleo con la iniciativa privada nacional/extranjera pero que no ataca la gran corrupción que se tiene en PEMEX, ni las mafias del poder?

¿otro México es posible?

Por lo tanto, en la zona de tierra caliente en Michoacán, las guardias comunitarias han decidido tomar las riendas de su propio destino y ya casi de plano desconocer a las diversas autoridades tanto estatales como federales. Todo esto a causa de la enorme incompetencia que han mostrado las instituciones para dar solución al gravisimo problema de seguridad publica que se vive en la entidad, pues pocos saben que durante el gobierno de EPN la guerra contra el crimen, la violencia y ejecuciones han alcanzado sus números mas altos y que el gobernador interino de Michoacán, Jesús Reyna, poco o casi nada hace ante la situación.
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=X9S1FMJ6NX8 )

¿Otro Michoacán u otro México es posible? Puede ser, pero definitivamente nunca, jamas será otro sin la participación activa de sus ciudadanos en la vida política nacional.

Sergio AM
@sergioam17


viernes, 23 de agosto de 2013

A falta de politización, mucho marketing


Sólo uno de cada 20 mexicanos conoce cuántos diputados componen al Congreso de la Unión, peor aún, sólo uno de cada 100 sabe que hay 128 legisladores que integran la Cámara de Senadores; lo que da cuenta del bajo nivel de politización de los mexicanos, que sobre todo se conduce a partir de los viejos principios heredados del Estado posrevolucionario.

Un claro ejemplo de ello está en el tema de la reelección, que es rechazada por el 60 por ciento de los mexicanos y apoyada sólo por el diez, como lo ha señalado la última encuesta realizada por Consulta Mitofsky. ¿Podría ser de otra forma cuando hemos crecido con el lema “Sufragio efectivo, no reelección” como principio fundacional de nuestra actualidad?

La formación escolar, que cada vez más se acusa de deficiente si es de orden público, jugó un papel determinante, pues los libros de texto prácticamente redujeron la lucha contra la reelección como el factor detontante de la Revolución Mexicana y por lo que Francisco I Madero se elevó a uno de los más altos nichos del santoral secular mexicano.

Por ello no sorprende que con tan poca información, como ignorar cuántos son los diputados o senadores, ya no se diga, saber quiénes son, los mexicanos se atrevan a dar su negación terminante a esta política que hoy se discute mucho en distintos medios de difusión.

Más allá de las opiniones sesudas o no, acerca de las bondades o daños que puedan causar la reelección o la entrada de capital extranjero en la industria energética, existe un elemento que tiene un carácter altamente ideologizado en las opiniones de los mexicanos, como que la reelección genera dictaduras o que el petróleo es netamente de los mexicanos.

Con ello no se intenta decir que estos principios son farsas o simples frases de pericos, desde luego que tienen elementos tan complejos como una revolución detrás de ellas, pero precisamente debido a que al mexicano promedio sólo se le enseñó la frase dogmática, es que ahora los gobernantes y empresarios que los presionan, buscan por medios igualmente burdos, como comerciales televisivos, cambiar la “opinión pública”.

El desanimo hacia la política no es una característica de las clases bajas o iletradas, como muchos pudieran ya estar pensando, pues de las personas con estudios universitarios, sólo el 13.6 por ciento supo que hay 500 diputados, de éstos mismos, sólo el 2.9 por ciento supo que hay 128 senadores. Claro que mencionar a sus representantes, así como de sus funciones, seguro ya es demasiado.

Con ello, lo que queda claro es que la mayoría de los mexicanos se sienten ajenos a la política y por eso a nadie sorprende que la votación fuerte, si se le puede llamar fuerte a que menos del 60 por ciento de los empadronados ejerza su voto, sea cada seis años, y en muchos casos sin un verdadero conocimiento de los proyectos que hay detrás.

Esta despolitización ha sido otro de los grandes éxitos del neoliberalismo, votar se reduce a conducirse como un consumidor que busca productos que le satisfagan ciertas necesidades, por lo general de corto plazo y en donde se presta poca atención a todos los efectos colaterales que habrán de acompañar una elección determinada.

Eso no quiere decir que el elector no se sienta temeroso ante tanta incertidumbre, y cuando lo que cunde es la incertidumbre, lo mejor es aferrarse a lo que, por lo menos hace un tiempo, era tan firme. Por ello hay que revivir de forma maniquea a los viejos referentes, como ahora hacen tan vulgarmente los defensores de la reforma energética, sobre todo para el tema del petróleo.

Paco J. Lemus 

sábado, 10 de agosto de 2013

53 millones de necesitados... ¿de empleo?


53.1 millones de mexicanos se encuentran en lo que la medición actual considera como pobreza, estos representan el 45.5 por ciento de la población nacional. Para el gobierno federal este parece ser más un problema de gente que no tiene ganas de trabajar que el de un sistema que estructuralmente está negándole oportunidades al grueso de la sociedad.

La titular de la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), Rosario Robles Berlanga, al conocer que entre 2010 y 2012 la cantidad de pobres aumentó en medio millón, consideró que ahora sería mejor condicionar el multimillonario apoyo de Oportunidades al trabajo. Seguramente piensa que los pobres están así por no querer trabajar.

Si así fuera, entonces los índices de empleo no estarían apenas por encima del cinco por ciento. Los mexicanos pobres (para no decir los pobres mexicanos) trabajan bastante, prueba de ello es que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que México es el país donde la gente trabaja más, dos mil 250 horas al año, 500 horas más que el promedio.

Lo insultante es que mientras el promedio de ingresos de los 34 países de la OCDE es superior a los 34 mil dólares anuales, en México en promedio se perciben nueve mil 885 dólares anuales (alrededor de 123 mil pesos), que para Michoacán ya sería una buena lana, cuando el promedio de ingresos anuales es apenas superior a los 60 mil pesos.

Robles Berlanga junto con otros sesudos analistas aseguran que la política más efectiva para combatir la pobreza es el crecimiento económico, pero el neoliberalismo sólo ha demostrado ser un buen antídoto para ese crecimiento; desde 1982, el promedio de crecimiento anual es apenas superior al uno por ciento. 

Entonces por qué insistir con mayor liberalización, llámese inversión extranjera en PEMEX. Pero tienen razón en algo, si Oportunidades está condicionado a la educación de los menores, con becas pauperrimas (pero que de algo sirven), qué sentido tiene ir a la escuela cuando en el plano laboral no existen esperanzas reales de obtener un empleo, por lo menos no en México, entonces Oportunidades es un subsidio para que Estados Unidos reciba trabajadores un poco más capacitados.

Esto es algo que dentro de poco se esgrimirá, pero no como crítica al neoliberalismo, sino como crítica de los empresarios a la política social, crítica que se va a extender a las clases medias, o a quienes se creen parte de ella, para que empiecen a exigir que ya no se den más estos apoyos, pues es tirar dinero a la basura.

Es simplista querer relacionar directamente a la pobreza con el engrosamiento de las filas del crimen organizado, pero si el trabajo está tan abaratado no parece sorprendente que por cuatro salarios mínimos mensuales estén dispuestos a cometer los peores delitos hasta contra quienes parecen objetivos bastante complejos.

Los pobres y los vulnerables

Como si las cifras no fueran ya bastante desoladoras, hay otros 40.1 millones de mexicanos en la tablita, pues se les considera vulnerables y les bastaría un pequeño empujón para pasar a engrosar la lista de los pobres. Considerando que 71.8 millones no cuentan con seguridad social, la enfermedad de algún familiar sería ese empujón.Sumando esos vulnerables, en México ocho de cada diez personas son pobres o están en serio riesgo de serlo.


Francisco Lemus | Publicado en Cambio de Michoacán el 31 de julio de 2013