La emocionante irrupción del movimiento de los 132 ha dado
mucho de qué hablar en ciertos sectores de la sociedad mexicana, sobre todo
aquella que está influenciada por las redes sociales, de donde prácticamente
emanó este movimiento, y se ha ganado el respeto de muchos activistas sociales,
quienes los alientan a seguir adelante.
El movimiento no se ha cansado de repetir que es
apartidista, para ya no caer en la ingenuidad del mote de apolítico, y con ello
intenta deslindarse a toda costa de cualquier candidato político, más
precisamente del candidato de la izquierda institucionalizada, Andrés Manuel
López Obrador, quien seguramente es depositario de la simpatía de la vasta
mayoría.
Y claro, es que quién puede confiar en la palabra de
cualquier partido político o de sus militantes, ni siquiera del de la
izquierda, que se dice un hombre decente y al que nadie le puede acusar de
ninguna corruptela (eso sin contar a ninguno de sus colaboradores, cercanos o
lejanos).Si ha habido alguien que nos ha enseñado (como gran
maestra que es) la lección de “todos los políticos son iguales” hasta la
saciedad, ha sido precisamente la televisión a través de sus editorialistas,
comentaristas y diz que informadores.
Siguiendo esta lección, los integrantes del del movimiento
#yo soy 132 han evitado cualquier identificación con alguno de los
candidatos que no sea Enrique Peña Nieto, pues estimaron que es moralmente
correcto estar en contra de uno sin manifestarse a favor de otro.Y es que apoyar a cualquiera de los otros candidatos
implicaría entregar el movimiento al lado oscuro, aún cuando el movimiento sea
notablemente de izquierda, pues sus reclamos no son precisamente banderas de la
derecha, y si de derecha se trata, tanto Vázquez Mota como Gabriel Quadri han
hecho gala de simpatía por el fascismo.
Desde luego la izquierda también cuenta con un buen
historial de autoritarismo y López Obrador no ha sido una excepción, a lo que
se debe aderezar el hecho de que su virtual secretario de educación es un viejo
priísta cuya primera gloria fue la de “arreglar” el conflicto de la UNAM a
través de la utilización de una policía militarizada.Pero el punto al que intenta llegar este escrito es el de
la falta de un compromiso militante ante el berrinche neoliberalizado. En el
primero habría que comprometerse con uno de los candidatos con la exigencia de
que éste se comprometa con el movimiento, ante todo a no cometer las
injusticias que el movimiento ha venido denunciando.
El movimiento neoliberalizado (en un contexto neoliberal
lo extraño sería que no se presentara así) por el contrario se limita a salir,
gritar, mentar madres desacreditar a unos más que a otros, pero no
comprometerse a más y por ello tampoco pedir compromisos de nadie más que,
paradójicamente, de los enemigos, como las protestas ante Televisa.
Otro ejemplo, el caso ABC
El domingo 3 de junio se llevó a cabo una marcha en protesta por la desgracia acontecida tres años antes en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora; ahí se denunciaron a políticos del PAN y del PRI, directamente relacionados con los acontecimientos y que siguen impunes e incluso con una carrera política en ascenso.
Tal vez porque el PRD no tenía ningún cargo en las
administraciones relacionadas es que este partido se libró de aparecer en la
lista negra, pero lo obvio es que si un partido y otro cargan con la muerte de
49 niños en su (falta de) conciencia, lo lógico es que el tercero es una opción
en términos políticos para luego exigir
que se haga justicia.
Pero de nuevo el movimiento no quiero “mancharse” al
llamar a votar por el sol azteca, para empezar porque saben por la
experiencia, que éste no se va a comprometer a hacer justicia y que incluso
puede incluir a algunos de los criminales en sus nuevos gabinetes, así como la
gran posibilidad de que ellos se encarguen de crear nuevas desgracias.
Tal vez el problema no son necesariamente los partidos,
sino que como ciudadanos (si es que merecemos ese apelativo) no nos
comprometemos a tal punto y dejamos solos a quienes si se comprometen al
entregarse de lleno a un movimiento, como es el caso de los padres de la
Guardería ABC y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.Tal vez estos movimientos ya tiene bastante con sus problemas como ahora tener
que corretear a quienes eligieron exigiéndoles que cumplan con lo pactado y el
juicio casi seguro de las televisoras y editorialistas de pacotilla estilo
Milenio cantando: “Ya ven, se los dijimos”, “pero si ustedes los apoyaron”,
etc, etc.De nuevo las televisoras (y sus medios menores) ganan y
nunca se equivocan.
Teleeducación
Propuestas como las del candidato Quadri, en las que pone
como ejemplo a las policías de Chile, España e Italia, fruto de regímenes
autoritarios (por lo menos en los primeros dos casos), dan una idea clara de la
vocación fascista del tipo, y aún así resultó un triunfador del debate, pues el
público lo aceptó como alguien con propuestas.
Este es un claro ejemplo del bajo nivel de critica al que
se ha acostumbrado el pueblo de México y que en realidad necesita que alguien
le diga que opinar, ya sea de las grandes televisoras o de algún otro medio de
comunicación masivo.
Los hijos pródigos
Volviendo al movimiento 132, las televisoras,
particularmente Televisa no han tenido grandes reparos en aceptar las demandas
de quienes han decidido relevar al Palacio Nacional de su papel receptor de
quejas en favor de Televisa Chapultepec, pues a final de cuentas sus posturas
no están tan alejadas de lo que ellos profesan cada día.Todos dicen estar hartos de los políticos y una buena
parte de ellos incluso considera que todo el proceso electoral es una gran
farsa, poniendo en duda el papel del Instituto Federal Electoral, un postura
que Ricardo Salinas Pliego no duda en compartir con ellos.
Así mismo, saben que basta con invitarlos a chacotear un
rato con el payaso Loret de Mola para que tranquilicen sus hormonas. Claro, no
son obreros o campesinos que pudieran de verdad poner en riesgo la estabilidad
del sistema en el que ellos se mueven como pez en el agua.Y es que en otros tiempos a pesar de las grandes
diferencias que pudiese haber entre quienes se movilizaban, estaba claro que el
capitalismo era el enemigo, ahora en el movimiento 132 hay quienes aseguran no
tener nada en contra del neoliberalismo, ya que en otros países (no sabemos
bien cuáles) ha funcionado muy bien.
Hoy, no existe una mínima guía ideológica que defina
aunque sea en lo más general a este movimiento, ya que hasta el estar en contra
de Peña Nieto es algo que está a discusión.La lectura que tiene quien escribe estas líneas, es que
hasta ahora se ha ganado, porque las elecciones tendrán que ser las más pulcras
para evitar cualquier suspicacia y aumentar la molestia, que de que existe
existe. Eso, a menos que para el 1 de julio el movimiento ya se haya disuelto
como la espuma de mar.
Stregga
stregga81@gmail.com
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