lunes, 4 de junio de 2012

El triunfo de las televisoras, el caso ABC y Los hijos pródigos


La emocionante irrupción del movimiento de los 132 ha dado mucho de qué hablar en ciertos sectores de la sociedad mexicana, sobre todo aquella que está influenciada por las redes sociales, de donde prácticamente emanó este movimiento, y se ha ganado el respeto de muchos activistas sociales, quienes los alientan a seguir adelante.

El movimiento no se ha cansado de repetir que es apartidista, para ya no caer en la ingenuidad del mote de apolítico, y con ello intenta deslindarse a toda costa de cualquier candidato político, más precisamente del candidato de la izquierda institucionalizada, Andrés Manuel López Obrador, quien seguramente es depositario de la simpatía de la vasta mayoría.

Y claro, es que quién puede confiar en la palabra de cualquier partido político o de sus militantes, ni siquiera del de la izquierda, que se dice un hombre decente y al que nadie le puede acusar de ninguna corruptela (eso sin contar a ninguno de sus colaboradores, cercanos o lejanos).Si ha habido alguien que nos ha enseñado (como gran maestra que es) la lección de “todos los políticos son iguales” hasta la saciedad, ha sido precisamente la televisión a través de sus editorialistas, comentaristas y diz que informadores.

Siguiendo esta lección, los integrantes del del movimiento #yo soy 132 han evitado cualquier identificación con alguno de los candidatos que no sea Enrique Peña Nieto, pues estimaron que es moralmente correcto estar en contra de uno sin manifestarse a favor de otro.Y es que apoyar a cualquiera de los otros candidatos implicaría entregar el movimiento al lado oscuro, aún cuando el movimiento sea notablemente de izquierda, pues sus reclamos no son precisamente banderas de la derecha, y si de derecha se trata, tanto Vázquez Mota como Gabriel Quadri han hecho gala de simpatía por el fascismo.

Desde luego la izquierda también cuenta con un buen historial de autoritarismo y López Obrador no ha sido una excepción, a lo que se debe aderezar el hecho de que su virtual secretario de educación es un viejo priísta cuya primera gloria fue la de “arreglar” el conflicto de la UNAM a través de la utilización de una policía militarizada.Pero el punto al que intenta llegar este escrito es el de la falta de un compromiso militante ante el berrinche neoliberalizado. En el primero habría que comprometerse con uno de los candidatos con la exigencia de que éste se comprometa con el movimiento, ante todo a no cometer las injusticias que el movimiento ha venido denunciando.

El movimiento neoliberalizado (en un contexto neoliberal lo extraño sería que no se presentara así) por el contrario se limita a salir, gritar, mentar madres desacreditar a unos más que a otros, pero no comprometerse a más y por ello tampoco pedir compromisos de nadie más que, paradójicamente, de los enemigos, como las protestas ante Televisa.

Otro ejemplo, el caso ABC

El domingo 3 de junio se llevó a cabo una marcha en protesta por la desgracia acontecida tres años antes en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora; ahí se denunciaron a políticos del PAN y del PRI, directamente relacionados con los acontecimientos y que siguen impunes e incluso con una carrera política en ascenso.
Tal vez porque el PRD no tenía ningún cargo en las administraciones relacionadas es que este partido se libró de aparecer en la lista negra, pero lo obvio es que si un partido y otro cargan con la muerte de 49 niños en su (falta de) conciencia, lo lógico es que el tercero es una opción en términos políticos para  luego exigir que se haga justicia.
Pero de nuevo el movimiento no quiero “mancharse” al llamar a votar por el sol azteca, para empezar porque saben por la experiencia, que éste no se va a comprometer a hacer justicia y que incluso puede incluir a algunos de los criminales en sus nuevos gabinetes, así como la gran posibilidad de que ellos se encarguen de crear nuevas desgracias.
Tal vez el problema no son necesariamente los partidos, sino que como ciudadanos (si es que merecemos ese apelativo) no nos comprometemos a tal punto y dejamos solos a quienes si se comprometen al entregarse de lleno a un movimiento, como es el caso de los padres de la Guardería ABC y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.Tal vez estos movimientos ya tiene  bastante con sus problemas como ahora tener que corretear a quienes eligieron exigiéndoles que cumplan con lo pactado y el juicio casi seguro de las televisoras y editorialistas de pacotilla estilo Milenio cantando: “Ya ven, se los dijimos”, “pero si ustedes los apoyaron”, etc, etc.De nuevo las televisoras (y sus medios menores) ganan y nunca se equivocan.

Teleeducación

Propuestas como las del candidato Quadri, en las que pone como ejemplo a las policías de Chile, España e Italia, fruto de regímenes autoritarios (por lo menos en los primeros dos casos), dan una idea clara de la vocación fascista del tipo, y aún así resultó un triunfador del debate, pues el público lo aceptó como alguien con propuestas.

Este es un claro ejemplo del bajo nivel de critica al que se ha acostumbrado el pueblo de México y que en realidad necesita que alguien le diga que opinar, ya sea de las grandes televisoras o de algún otro medio de comunicación masivo.

Los hijos pródigos

Volviendo al movimiento 132, las televisoras, particularmente Televisa no han tenido grandes reparos en aceptar las demandas de quienes han decidido relevar al Palacio Nacional de su papel receptor de quejas en favor de Televisa Chapultepec, pues a final de cuentas sus posturas no están tan alejadas de lo que ellos profesan cada día.Todos dicen estar hartos de los políticos y una buena parte de ellos incluso considera que todo el proceso electoral es una gran farsa, poniendo en duda el papel del Instituto Federal Electoral, un postura que Ricardo Salinas Pliego no duda en compartir con ellos.

Así mismo, saben que basta con invitarlos a chacotear un rato con el payaso Loret de Mola para que tranquilicen sus hormonas. Claro, no son obreros o campesinos que pudieran de verdad poner en riesgo la estabilidad del sistema en el que ellos se mueven como pez en el agua.Y es que en otros tiempos a pesar de las grandes diferencias que pudiese haber entre quienes se movilizaban, estaba claro que el capitalismo era el enemigo, ahora en el movimiento 132 hay quienes aseguran no tener nada en contra del neoliberalismo, ya que en otros países (no sabemos bien cuáles) ha funcionado muy bien.

Hoy, no existe una mínima guía ideológica que defina aunque sea en lo más general a este movimiento, ya que hasta el estar en contra de Peña Nieto es algo que está a discusión.La lectura que tiene quien escribe estas líneas, es que hasta ahora se ha ganado, porque las elecciones tendrán que ser las más pulcras para evitar cualquier suspicacia y aumentar la molestia, que de que existe existe. Eso, a menos que para el 1 de julio el movimiento ya se haya disuelto como la espuma de mar.
Stregga
stregga81@gmail.com

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