jueves, 7 de febrero de 2013

¿Que pasara con PEMEX?

Al momento en que  observaba la triste noticia sobre la explosión ocurrida en las instalaciones de PEMEX y al estar rodeado en ese momento de conocidos que generalmente me habían tachado de "exagerado" decidí  guardar mis comentarios personales para mejor ocasión con el objetivo de no entrar en una discusión que no nos llevaría a nada. Sin embargo, grande fue mi sorpresa al escuchar a uno de mis acompañantes (el mas incrédulo de todos) decir: "de seguro eso lo están haciendo para después salir con el pretexto de que PEMEX esta muy viejito y necesita inversión extranjera para su modernización o algo así".

El asombro no fue por la marcada acusación del auto-ataque  a las instalaciones con fines de privatización de Petróleos Mexicanos , pues es una teoría que mas de alguno ha tomado en serio, sino por el simple hecho de que se ha perdido la credibilidad de las instituciones en México incluso por aquellos que en algún momento fueron, sino sus creyentes mas fieles, personas que en algún momento la idea de la auto conspiración les hubiera sonado mas que ridículo.

A varios días del suceso ocurrido en la ciudad de México, y como es ya una costumbre, las autoridades no han sabido dar una explicación convincente sobre lo sucedido en la torre de PEMEX. Por un lado, la versión oficial en conjunto con una serie de "expertos" de Estados Unidos y España afirman que la explosión se dio a causa de gas metano acumulado:
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/07/132950124-afirma-pemex-que-esta-totalmente-cubierta-la-seguridad-en-edificios-de-la-paraestatal 

mientras distintas universidades mexicanas afirman que dicha teoría es ridícula e incluso un atentado mas a la gente pensante:

 http://www.jornada.unam.mx/2013/02/07/politica/005n1pol?partner=rss 

y a la par del desarrollo de este debate surge otro tema relevante para la vida del país: ¿cual es el futuro de PEMEX? ¿Que plan se prepara para la empresa para-estatal dentro del sexenio presidencial priista?

Sin duda, un tema interesante y de suma importancia para la vida nacional, debido a que al hablar del futuro de esta empresa se habla a su vez del futuro de México. De todos es conocido que la principal  industria en nuestro país es la petrolera y en tal sentido la discusión sobre el futuro de PEMEX debe de ser un tema de debate publico cada vez mas abordado por la sociedad mexicana. 

Actualmente esta industria aporta mas del 10% al PIB mexicano y contribuye aproximadamente con el 37% de lo ingresos del sector publico. Cuenta con una presencia significativa en el  comercio internacional de México, ya que la exportación de crudo representa mas del 15% del valor total de las exportaciones nacionales

No obstante que dicha industria sea la de mayor importancia para el país, se ha caracterizado a su vez por  disminuir su eficiencia productiva, enorme burocratización y un sindicato cada vez mas corrompido y lleno de lideres mafiosos con altos costos para la sociedad mexicana. Tan solo el líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, lleva desde 1997 en la presidencia de este sindicado y cuenta con una fortuna incalculable e inexplicable (siendo que oficialmente gana solamente $24 mil pesos al mes), sin mencionar por supuesto que su hija, Paulina Romero Deschamps, consume botellas de vino de mas de $10 mil pesos, por ejemplo:

http://www.proceso.com.mx/?p=323056

http://www.vanguardia.com.mx/incalculablelariquezadecarlosromerodeschampssegunpublicaeltabascohoy-1476618.html   

http://www.proceso.com.mx/?p=308016

A su vez, podría ponerse a tela de juicio la calidad ética de un líder sindical (que en teoría debería utilizar su poder en pro de los intereses del trabajador y como protector ante los del Estado capitalista que muchas veces en se encuentra en contra de los primeros) y que a su vez trabaja como Senador federal por parte del PRI, aunque claramente se puede intuir hacia que intereses responde...


Sin embargo, el problema de las de PEMEX va mas hacia allá de su conformación como industria nacional. Tiene que ver con la historia del sistema político mexicano, altamente centralizado y jerarquizado desde su concepción. Esto ha obligado a que, a manera de incluir los problemas de los sectores del país, estos conformaran grandes confederaciones o grupos de presión que tuvieran la suficiente fuerza para hacer incluir sus demandas en la agenda política nacional.

De ahí el surgimiento de los grandes sindicatos y confederaciones que han desembocado en lo que hoy, en su mayoría, conocemos como grupos de poder altamente asociados a las esferas políticas que juegan en favor del mejor postor.    Ante dichas situaciones, evidentemente el tema de la privatización sale a la mesa como un camino de reivindicación de PEMEX, una medida que puede ayudar a sanear los números rojos de la empresa y que llevaría hacia la modernidad a la industria mexicana en el contexto internacional.

La cuestión que me gustaría abordar sería la siguiente: ¿que podemos esperar de un gobierno priista que hasta antes de su intermitente paso del 2000 al 2012 en la presidencia se caracterizo por el adelgazamiento del Estado y, en consecuencia, con la privatización de varias empresas estatales?

Por supuesto, el viejo discurso sobre lo altos costos de operación y los bajos rendimientos de dichas empresas paraestatales al parecer ha quedado rebasado, basta con ver el caso de los Ferrocarriles Mexicanos que a pesar de su "inoperabilidad e ineficiencia" han logrado ser muy pero muy rentables para las empresas estadounidenses quienes no paran de circular por todo territorio mexicano y que, según algunos, no solamente son dueños de los ferrocarriles sino del terreno por donde pasan las vías del tren.

Otro caso, mucho mas llamativo es el de TELMEX que como sabemos, llevo a Carlos Slim a ser la persona mas rica del mundo. Dicho evento es  de suma relevancia para la comprensión de lo que implica un proceso de privatización mal diseñado, al menos, para el interés publico. En el mencionado caso, en términos generales lo que sucedió fue que al privatizar TELMEX, bajo el pretexto del "alto costo de operación y baja rentabilidad",  esta se le cedió a Carlos Slim con todo y cartera de clientes, es decir, a lo consumidores del servicio de telefonía jamas se les pregunto si querían continuar con el servicio de TELMEX o no, solamente se les indico que la empresa de teléfono tenía nuevo dueño, sin mas ni menos. Situación favorable para el nuevo personaje, ya que contaba tanto con infraestructura como con clientes seguros (todo México) y por supuesto, en una situación monopólica, sucedió lo inevitable: el enriquecimiento de Slim, alzas en los precios a placer de la empresa, restricción de la competencia, etc.


¿Que se ganaría con privatizar una empresa que, según algunos, se encuentra a punto de quebrar? la lógica nos lleva a que no se ganaría nada. Pero justamente, ese es el punto, el discurso central de todo el debate y del cual, si no se toma la suficiente atención, puede llegar a desviarse y, en consecuencia, perderse entre la demagogia. El simple hecho de que empresas internacionales busquen entrar al mercado petrolero mexicano, a pesar de estar en crisis, es una señal de que la industria no se encuentra en la quiebra y que por lo tanto, existen grandes oportunidades de desarrollo empresarial y de negocios en ella.

Ninguna firma en su sano juicio invierte en un mal negocio, pues esa no es la lógica de la empresa capitalista, por lo que, a pesar de lo que quieran inventar, PEMEX es tan rentable como muchas otras empresas internacionales, no por nada es el principal contribuyente al PIB nacional.


El tema sobre la privatización se encuentra todavía muy escondido, agazapado en el debate publico, debido principalmente a la poca claridad con la que EPN se dirige al respecto. Por lo tanto, ante señales poco claras, es importante definir una postura ante la posibilidad de una eventual privatización de la industria. Si bien la posibilidad de una privatización para algunos no se puede negar de facto, es conveniente reflexionar sobre lo que representaría para México el poner  la principal industria, motor económico y sustento del país en manos privadas, con intereses particulares estrictamente de mercado que no necesariamente representan al interés publico.

Sergio AM
 @sergioam17











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